El palimpsesto del templario. Introducción y comentarios

De entre todas las novelas de la pluma de un autor siempre hay una que es su favorita, con la que más ha disfrutado escribiendo, con la que siente que ha hecho su mejor trabajo o con la que se ha entregado por completo. En mi caso y hasta el momento que escribo estás letras es, sin duda, “El palimpsesto del templario”.
De entre todas mis novelas ha sido la que más esfuerzo me ha exigido, pues me llevo largo tiempo el documentarme y otro tanto el escribir. Para colarme en el oscuro mundo del Temple tuve que consultar una extensa biografía, necesitaba conocer los aspectos puramente militares y estratégicos de la Orden del Templo de Salomón, así como sus misteriosos orígenes y su dramático final. Descubrí unos hombres complejos en pensamiento, en su forma de entender la religión y servir a Dios, incomprensible hoy en día, pero tan profundamente vivida por sus integrantes.
Además, con esta novela, pude recrearme describiendo lugares que he visitado, algunos de ellos cargados de gran historia, lugares que los que me conocen saben que me atraen y me fascinan. Estos escenarios aparecerán en las próximas entregas de este blog al que vuelvo a dar voz, tras un involuntario y largo periodo de silencio.
Para quienes no conocéis esta obra, os diré que la trama alterna dos épocas muy distantes en el tiempo. Una es el siglo XIV, momento en que un monje redacto un manuscrito y la otra es la actualidad, donde un profesor de latín se ve envuelto en una intriga que le obliga a descifrarlo e interpretarlo. ¿Qué misterio oculta el palimpsesto?, ¿será capaz de desvelarlo antes de que sea demasiado tarde?
Esta novela es difícil de etiquetar, mi idea era escribir una histórica de misterio y suspense. Sin embargo, se la ha catalogado de ficción religiosa, algo que no era mi intención. Pero, sea cual sea la clasificación que se le quiera dar, hay algo en lo que nadie discrepa, que el misterio está servido.
¡Abrazotes!




